En los últimos años hemos estado inmersos en espacios de política nacional. La situación en el mundo y en nuestro país está sujeta a tanta lluvia (o debiera decirse, tormenta) de información, que nos asalta la inquietud de compartir puntos de vista, datos, o precisiones sobre este o aquel hecho. La hegemonía de los medios electrónicos de comunicación que se conducen de manera monopólica e impositiva hacia sus audiencias, nos ha orillado a buscar otras alternativas.

Como la información es tanta y el debate generado es intenso, a diario participamos en blogs y foros de tema político.

Vale la pena, empero, el no dejar de lado el acercamiento a las musas, al goce de placeres producidos por la contemplación de una pintura o pieza escultórica.

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«El Arte de la Pintura»
Vermeer

La construcción del hábitat a través de propuestas arquitectónicas es una actividad que puede resultar una delicia.

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La Casa Kaufmann
Frank Lloyd Wright

Al igual que el efímero arte de la danza en sus muchas y esplendorosas manifestaciones, desde el español estilizado y el flamenco, hasta el ballet neoclásico, o una danza popular.

Pero las artes se disfrutan, acaso de manera más intensa, cuando se les acompaña con la degustación de mitos creados por las muchas culturas que han poblado a esta nuestra orilla cósmica llamada planeta la Tierra. Las Humanidades son un campo tan amplio, tan densamente tejido de millones de símbolos, que la sola lectura de una ficción antigua, clásica, moderna o "sobre-moderna" (el término es del sociólogo Ulrich Beck) nos brinda honda emoción, y al mismo tiempo amplifica las luces de nuestro entendimiento.

Por ejemplo este fragmento, tan breve, pero tan sugerente:

UN CREYENTE

George Loring FROST, escritor inglés, nacido en Brentford, en 1887. Autor de Foreword (1909); The Island (1913); Love of London (1916); The Unremembered Traveller (1919); The Sundial (1924); The Unending Rose (1931).

Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:

—Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?

—Yo no —respondió el otro— ¿Y usted?

—Yo sí —dijo el primero y desapareció.

George Loring Frost. Memorabilia (1923).


Así las cosas, el equipo que deja ir en este blog muchas inquietudes, ocurremcias o simplemente ganas de un hedonismo y el lado lúdico que quiere compartir con los bienvenidos visitantes, se atreve a insertarse a en la blogósfera planetaria, global, pero aun así tan llena de las aldeas que forman los blogs singulares, y las provincias o regiones en donde se acumulan bloggeros de intereses similares.

En cuanto a la denominación de este espacio, «El Pozo de Babel», esperamos irlo develando conforme avancemos en las publicaciones de los fazedores y hechiceras que han anidado por aquí.

Se abre el telón de esta galería de artes, humanidades, historia y uno que otro disparate.

Viernes 28 de Marzo --- 2008

El Cascanueces (Tchaikovsky)
Danza de la Hada de Azúcar